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Primero de Mayo s/n, Úbeda, Úbeda
Primero de Mayo s/n, Úbeda Úbeda
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(SS. XIII – XVI, Bien de Interés Cultural)

Esta iglesia, al igual que la plaza que preside –la Plaza Primero de Mayo–, tuvo un marcado carácter celebrativo y asambleario, pues hasta el siglo XV se reunían en ella el Concejo de la ciudad y los nobles, cuyas pruebas de certificación de antigüedad de linaje se conservaban en una de sus capillas. Fundada en el siglo XIII sobre una anterior mezquita, es una de las parroquias más antiguas de la ciudad, si bien el edificio, tal y como lo contemplamos en la actualidad, es posterior a 1368, año en que, con motivo de la guerra por la sucesión al trono entre el rey Pedro I y su hermano don Enrique de Trastámara, fue incendiada y saqueada por don Pero Gil, partidario del primero.

Aunque el trazado de la planta, de tipo basilical con tres naves, es el original, la mayor parte de la estructura es gótica, a la que se suman importantes remodelaciones posteriores que le confieren una gran variedad estilística.

El exterior

La Portada principal, abierta ante la plaza y precedida por una escalinata, se levantó en 1511, durante el episcopado de don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, quien llevó a cabo un amplio programa de renovación de las parroquias de su diócesis, y cuyo escudo la preside.

Sigue un esquema gótico isabelino, de arcos apuntados con decoración de motivos vegetales enmarcados por un gran arco conopial. El tímpano está decorado con un relieve de la Coronación de la Virgen, sostenida y rodeada de ángeles, y presidido por el Padre Eterno. En la parte inferior un parteluz, en el que aparece la imagen de San Pablo bajo un doselete, divide la puerta en dos vanos coronados por arcos trilobulados. Todavía son visibles en los relieves restos de la policromía original.

Junto a esta portada se construyó, a fines del siglo XVI, un cuerpo con molduras renacentistas y con una galería corrida, conocido popularmente como “El Tabladillo” (al que se le añadió un siglo más tarde un balcón superior), desde el que se leían las disposiciones eclesiásticas y del Concejo y desde donde se podían contemplar los acontecimientos públicos desarrollados en la plaza.

La Portada de los Carpinteros, situada a los pies de la iglesia, es uno de los pocos ejemplos de arquitectura tardorrománica de la ciudad. Levantada a finales del siglo XIII, presenta en la base un doble cuerpo con una serie de arquitos trilobulados. Las arquivoltas de la puerta aparecen decoradas con cabezas humanas y clavos.

La Portada norte, de sencilla resolución gótica, fue construida a finales del siglo XV y remodelada en el XVI. Presenta tres arcos ojivales coronados por el escudo del obispo Osorio. La torre, plateresca del siglo XVI, está rematada por un chapitel octogonal con una gran cornisa.

Al exterior del ábside se adosa el mejor ejemplo de fuente pública renacentista de toda la ciudad. Su construcción formó parte del programa de reformas y mejoras urbanas llevadas a cabo en Úbeda durante el siglo XVI, que incluyó el control y limpieza de minados, así como la canalización del agua hasta las fuentes públicas. Este pilar, concluido en 1591, tuvo a la vez un significado conmemorativo, al situarse en el centro neurálgico y mercantil de la ciudad, decorándose con los escudos de los Austrias, de la Ciudad, del Corregidor Juan de Gaviria, promotor de la construcción, y del Alcalde Mayor Maximiliano Espinosa de los Monteros.

El interior

El aspecto general es el de un templo gótico tardío, de planta de tres naves y cabecera poligonal. La del centro, de mayor altura, se separa de las laterales mediante una sucesión de arcos apuntados sobre pilares con columnas adosadas. La nave del crucero se cubre con bóvedas de crucería góticas, mientras que en el resto las primitivas cubiertas de madera fueron sustituidas por bóvedas a partir del siglo XVIII. El acceso al ábside se encuentra presidido por un bello rosetón.

Toda la iglesia aparece circundada por capillas laterales, que, como es habitual, obedecen a fundaciones privadas y fueron construidas como lugar de enterramiento de las familias nobles de la ciudad. Destaca en todas ellas un magnífico trabajo de rejería renacentista.

La Capilla de La Encarnación o “de Los Sanmartines”, de origen gótico tardío, fue fundada a principios del siglo XV por Ruy Perez de Sanmartín. Es remodelada a partir del siglo XVII, momento en que se le incorporan los frescos de la bóveda con la representación de los cuatro evangelistas, obra del pintor local Juan Esteban de Medina. Contiene el sepulcro de don Juan de Monsalve y Sanmartín, sucesor del fundador y regidor de la ciudad, del que se conserva la escultura yacente con armadura –del siglo XVI–. La reja, también del siglo XVI, debida al jiennense Maestro Bartolomé, se encuentra policromada por ambas caras y se remata con el escudo de Monsalve coronado por la Virgen rodeada de ángeles.

La Capilla de la Purísima Concepción o de Los Merlines fue fundada por don Diego Merlín a mediados del siglo XV. Sigue también esquemas góticos, tanto en su bóveda de terceletes como en el altar gótico-flamígero. En la reja del siglo XVI se representan la escena del abrazo de Santa Ana y San Joaquín delante de la Puerta Dorada y la historia de Adán y Eva. La Capilla de San Ildefonso o de La Aurora, fundada a principios del siglo XVII, conserva en el interior, en los muros laterales, dos frisos con óleos en los que se representan escenas religiosas.

La Capilla del Camarero Vago o de Las Calaveras, fundada en la primera mitad del siglo XVI por don Francisco Vago, camarero servidor del obispo de la diócesis don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura funeraria ubetense. La portada, plenamente plateresca, presenta una estructura de retablo y un interesante programa escultórico alusivo a la muerte del cristiano como tránsito a la vida eterna. El arco de ingreso se encuentra flanqueado por pilastras decoradas a base de grutescos. Sobre éste, dos medallones con la representación de la Virtud y la Caridad. Todo el conjunto se remata con una representación del Purgatorio. El interior, que alberga el sepulcro de don Francisco, conserva algunos restos de la decoración pictórica mural llevada a cabo en 1545 por Julio de Aquiles, autor de las pinturas del Tocador de la Reina en la Alhambra de Granada.

La Capilla de Las Mercedes o del Encaje data del siglo XVI. Según la tradición historiográfica local en esta capilla se reunía el Concejo de la ciudad para celebrar sus cabildos y tomar los acuerdos municipales, y se custodiaban los archivos de la Universidad de Priores y Beneficiados y los de certificación de linaje de la nobleza de la ciudad, hoy desaparecidos. Otras capillas son las de San Cayetano, de la primera mitad del siglo XVI, la de San Miguel o de Los Molinas y la de San Antonio o de Los Sandovales.

Fue declarada Monumento Arquitectónico Histórico Nacional en 1926.