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San Nicolás s/n, Úbeda, Úbeda
San Nicolás s/n, Úbeda Úbeda

(SS. XIV – XVI, Bien de Interés Cultural)

Construido a partir de la segunda mitad del siglo XIV, este templo es, posiblemente, el más excelente ejemplo del gótico andaluz y el más ortodoxo en su estilo, incluso a nivel provincial, en cuanto que representa perfectamente el modelo de templo gótico difundido en toda Andalucía a partir del siglo XIII. Durante el siglo XVI se incorporan todos los elementos renacentistas, destacando la portada oeste, las intervenciones en las capillas del interior y la rejería de la Capilla del Deán Ortega.

El exterior

La portada principal fue mandada ejecutar a principios del XVI por el obispo de Jaén Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, quien durante su mandato (1500-1520) promovió numerosas intervenciones en la provincia, especialmente en la construcción de este tipo de portada, que se repite en varias iglesias ubetenses como San Pablo o San Isidoro.

Su estructura responde a un gótico flamígero tardío, con un arco ojival flanqueado por pináculos, todo ello decorado con motivos vegetales. La parte superior se remata con una crestería presidida por la imagen de San Nicolás.

La portada oeste fue construida a mediados del siglo XVI, según proyecto de Andrés de Vandelvira y por mandato del obispo Francisco Delgado, cuyo escudo aparece en los laterales. Se trata de una de las piezas manieristas más experimentalistas y vigorosas de toda la arquitectura andaluza del XVI. Formalmente responde a una estructura de arco de triunfo clásico. Sobre el arco de medio punto, con columnas pareadas a los lados, aparece un cuerpo formado por tres arcos con una interesante decoración escultórica debida a Lorenzo Brogio. En el interior del central se representa la imagen del santo titular y sobre los dos menores las figuras de dos tenantes sentados que con sus cabezas sustentan el entablamento superior. El último cuerpo está formado por un frontón mixtilíneo con la representación del Padre Eterno en su tímpano, un pequeño frontón triangular sobre él y flameros a ambos lados.

La torre-campanario fue la más elevada de la ciudad hasta el siglo XIX, en el que fue demolida hasta su mitad –bajo pretexto de ruina– y cerrada por su actual cuerpo de campanas.

El interior

De estructura gótica, presenta planta de tres naves y cabecera poligonal cubiertas por bóvedas de crucería, que apoyan sobre gruesos pilares con haces de columnas y capiteles de temática vegetal.

A finales del siglo XV comienzan las obras de ejecución de la Capilla de la Purísima Concepción o “de Los Salmerón”, como un añadido a la iglesia, adosándola al ángulo externo del brazo del crucero, como puede apreciarse observando su planta. Presenta una sencilla portada muy poco ornamentada.

A mediados del siglo XVI se plantea un programa de intervenciones que incluyó el refuerzo del ábside y la ejecución de la portada de subida al coro, la capilla bautismal, la de la Purísima y la capilla del Deán y la sacristía, localizadas éstas últimas a ambos lados del crucero. El púlpito, forjado en hierro y adornado con las armas de Molina y Cobos, es también del siglo XVI. En su altar mayor encontramos restos de la sillería de su antiguo coro, del siglo XVIII. El retablo es una obra neogótica realizada en 1960 por Francisco Palma Burgos.

La sacristía fue mandada construir por don Diego de los Cobos a mediados del siglo XVI según diseño de Andrés de Vandelvira. Está cubierta por bóveda de cañón rebajada decorada con casetones. Su portada presenta un experimentalismo decorativo poco común, con las armas del prelado escoltadas por ángeles de composición manierista.

La Capilla de la Asunción o “del Deán Ortega” se comienza a construir en 1530 para enterramiento familiar de don Fernando Ortega Salido, Deán de la Santa Iglesia de Málaga y Capellán Mayor de la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda. La composición de su portada, de concepción plenamente renacentista, hace que varios autores atribuyan su diseño a Andrés de Vandelvira.

La portada presenta esquema de arco triunfal: arco de medio punto enmarcado por medias columnas dóricas, entablamento y coronamiento. Muestra una decoración escultórica con temática de carácter funerario, destinada a expresar simbólicamente la salvación del alma cristiana. Así, en las columnas laterales aparece una sucesión de anillos con calaveras –la muerte– y cabezas de querubines –la resurrección del alma–. En las enjutas del arco aparecen un héroe bíblico y otro mitológico, que se utilizan como alegorías de la Fortaleza Cristiana –Sansón sujetando una columna– y de la Fortaleza Pagana –Hércules con la maza–. Todo el conjunto se remata con el escudo familiar, figuras de ángeles y dos personajes orantes en los laterales.

La reja, del último tercio del XVI, es obra del autor local Juan Álvarez de Molina. Dorada y policromada por ambas caras, se compone a modo de retablo, figurando en su segundo cuerpo las armas del Deán. En la parte superior se representa a la Virgen rodeada por ángeles y coronada por el Padre Eterno, con las imágenes de San Bartolomé y San Francisco a ambos lados. En el interior se conservan algunas piezas del retablo original, debido a la gubia de Lorenzo Brogio, y cuyas tablas fueron pintadas por Julio de Aquiles.

La Capilla bautismal, de mediados del siglo XVI, es de planta semielíptica cubierta por bóveda de casetones. Constituye un interesante ejemplo llevado a la práctica de los tratados de estereotomía de la época.

La iglesia fue declarada Monumento Arquitectónico Histórico Nacional en 1926.