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Plaza de Santa Cruz s/n, Baeza
Plaza de Santa Cruz s/n Baeza

(SS. XV-XVIII, Bien de Interés Cultural)

Este edificio, declarado Monumento Nacional, fue mandado construir por Juan Alfonso de Benavides, primo del rey Fernando el Católico y consuegro del célebre poeta Jorge Manrique. Las trazas del palacio se atribuyen a Enrique Egas y la fachada a Juan Guas.

Toda la fachada, salvo la galería superior, que es posterior, responde al estilo Reyes Católicos (también llamado isabelino o flamígero). Este estilo es un gótico final, a caballo entre los siglos XV y XVI, que supone una transición hacia la nueva decoración plateresca. Y, de hecho, en esta fachada nos sorprende el efecto cromático que produce la profusión de puntas de diamante, clavos de piña, frondas, florones, lazos, pináculos, heráldica y mocárabes.

La puerta, enmarcada por dos grandes pináculos que recorren toda la fachada, forma un arco conopial por el que trepan graciosamente catorce figurillas humanas. En el segundo cuerpo se abren cuatro ventanas conopiales, gemelas entre sí las centrales y las laterales, también entre pináculos y partidas por delicadas columnillas de mármol. Sobre ellas podemos observar ocho escudos “a la valona”, es decir, recostados, cuatro con las armas del señor de Jabalquinto y cuatro con las de su esposa. Toda esta bella fantasía aparece enmarcada por dos contrafuertes cilíndricos que se abren en mocárabes, coronados por dos balconcillos con antepechos labrados. Culmina la fachada un mirador renacentista de finales del siglo XVI, que sustituyó probablemente a otro anterior realizado en el mismo estilo. Se trata de una sencilla logia de cinco arcos sobre columnas toscanas, con cuatro escudos en las enjutas.

El hermoso patio fue construido casi un siglo después que la fachada, entre 1599 y 1600. De estilo manierista, presenta una doble arcada de medio punto sobre columnas corintias de mármol. Todas las enjutas se decoran con escudos salvo las de las esquinas, que acogen parejas de niños.

La soberbia escalera, construida a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, es ya plenamente barroca. Presenta tres dobles arcos de medio punto, con ménsulas vegetales y querubines en las claves, que apoyan sobre columnas toscanas con pedestales y sobre estípites. Los arcos laterales albergan dos portadas adinteladas, profusamente decoradas y coronadas por sendos óculos. El arco central da acceso a la escalera, a la que custodian dos leones de piedra esculpidos sobre la baranda. El hueco de esta escalera se cubre con una cúpula de media naranja y finalmente otra arcada triple da acceso a la galería superior.