Verificado


Plaza de Santa Cruz s/n, Baeza
Plaza de Santa Cruz s/n Baeza

(SS. XIII-XV, Propuesta de Bien de Interés Cultural)

El exterior

Éste es el único templo románico que se ha conservado casi íntegro de los varios que se erigieron en Baeza tras la conquista cristiana. Está fechado a finales del siglo XIII. La portada no es original de esta iglesia, sino que procede de las ruinas de la antigua iglesia románica de San Juan Bautista. Abierta en un cuerpo saliente, presenta arco de medio punto y archivoltas lisas, apoyadas en finas columnas con capiteles de hojas de acanto. La archivolta externa se decora con puntas de diamante. Remata esta portada un tejaroz sobre modillones, sobre el que se abre un óculo abocinado, cuya moldura externa lleva también puntas de diamante.

La portada sur, ésta sí original de esta iglesia, repite el mismo esquema que la anterior, correspondiendo ambas, como el resto del templo, a un románico tardío. A los lados se abren dos estrechas ventanas abocinadas y remata la fachada un alero sobre modillones.

El ábside o cabecera del templo tiene planta semicircular, presenta también un alero sobre modillones y muestra una estrecha ventana abocinada, hoy cegada, con dos columnillas en las jambas.

El interior

El interior del templo consta de tres naves sostenidas por altas columnas románicas de tambores de piedra con capiteles de tema vegetal. Sobre estas columnas descansan arcos apuntados que sirven de apoyo a la cubierta de madera.

Si miramos en dirección hacia el altar, podemos ver que, a nuestra izquierda, se abre una capilla. Esta capilla se construyó en el siglo XV, cerrando lo que era otra puerta románica de la iglesia. Se cubre con una bóveda gótica de crucería. Aquí se venera, entre otras imágenes, a Nuestro Padre Jesús Nazareno, tallado en 1943 por Amadeo Ruiz Olmos, que obtuvo, por esta obra, el Premio Nacional de Escultura.

La cabecera de esta iglesia se cubre con bóveda de medio cañón y la cierra un ábside semicircular de cuarto de esfera, que conserva aún pinturas del siglo XV. A la derecha podemos observar un arco de herradura visigótico, hoy cegado, que posiblemente sea un resto de un templo cristiano anterior a la conquista castellana. Y enfrente se abre una capilla con arco apuntado, con varias pinturas de los siglos XV y XVI. En el intradós del arco podemos ver, a la izquierda, el martirio de San Sebastián, y a la derecha, la Virgen de la Leche, amamantando al Niño. En el interior una gran pintura representa el martirio de Santa Catalina.