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Baja del Salvador s/n, Úbeda, Úbeda
Baja del Salvador s/n, Úbeda Úbeda

(S. XVI, Bien de Interés Cultural)

En la calle Baja del Salvador, a un paso de los Miradores, del recinto amurallado de la ciudad islámica y de la reedificada puerta mudéjar de Santa Lucía, entre viviendas unifamiliares de carácter histórico y popular, se encuentra el que fuera el Hospital de los Honrados y Venerables Viejos de El Salvador, antigua institución benéfica dedicada a ancianos cristianos necesitados e impedidos para trabajar. Aunque el hospital remonta su fundación al siglo XIV –año 1392–, fue reedificado por completo en el siglo XVI, probablemente debido a la renta vitalicia recibida de don Francisco de los Cobos, por haberle facilitado parte de los terrenos sobre los que levantó su capilla funeraria.

El edificio, adosado a la imponente rotonda de la Sacra y funeraria Capilla del Salvador del Mundo, con una imagen de obra inacabada y en parte de ruina conservada, destaca por la fachada, la portada y el patio.

La fachada y portada

La fachada de piedra, excelentemente labrada, contiene un alto zócalo, una espadaña y dos saeteras que contrastan con dos grandes ventanales. El máximo interés se concentra en la portada, trazada por Andrés de Vandelvira y comenzada hacia 1567. La composición presenta dos cuerpos enmarcados por columnas sobre pedestales que, a su vez, están separados por un friso con rosetas. Sobre un sobrio arco de entrada, el segundo cuerpo sigue un modelo extraído del tratadista italiano Serlio, a base de columnas jónicas sobre plinto, un nicho central similar al arco de entrada con la escultura  de Dios Padre y, a los lados, dos nichos cuadrados con interesantes efectos lumínicos, que son dos huecos de ventanas. Uniformidad, simetría, proporcionalidad, corte preciso de la piedra y un renaciente juego de luz, son lo más sobresaliente de esta sencilla y equilibrada portada de resonancias clásicas e italianas, por otra parte diseño poco frecuente en Vandelvira.

El patio

Con intervenciones y conceptualidades distintas, y una estructura rectangular con cierto movimiento visual en planta, este patio está calificado como el más manierista de la ciudad en cuanto a composición y ornato. De él sólo se conservan dos alas con galería baja y alta, correspondientes a dos etapas y conceptos arquitectónicos.

La galería baja, fechada según inscripción en 1561, con altas y gruesas columnas de orden toscano, manteniendo un módulo vignolesco, se aparta de la tónica general de los patios ubetenses, conteniendo, no obstante, ciertas connotaciones con los patios laterales del Hospital de Santiago y con los primeros patios renacentistas granadinos diseñados por Siloé. Adicionales al diseño original, sobre los capiteles se alternan modillones y escudos serlios a manera de cartelas.

La galería superior, con columnas de módulo más reducido en altura y diámetro, a su vez ofrece diferencias entre la arquería éste y la arquería del lado sur, tal vez inspirada en el libro IV de Serlio, que contiene una doble composición en serliana y sobre los vanos unos óculos adornados de guirnaldas y enmarcados por estípites antropomórficos.

Hoy, el que fuera antiguo hospital de los Honrados Viejos de El Salvador, ejemplo señero de edificación de beneficencia que arranca desde la Edad Media, aúna al atrayente espacio arquitectónico renacentista, en el que se pueden contemplar modelos extraídos de los libros más punteros de arquitectura del siglo XVI italiano, la imagen atractiva de la destrucción y el paso del tiempo.

Este hospital fue declarado Monumento Arquitectónico Histórico Nacional en 1931.