Verificado


(SS. XIII-XVI, Propuesta de Bien de Interés Cultural)

Este edificio, de estilo gótico mudéjar y portada románica, obra de Juan de Cárdenas, ha venido sufriendo profundas modificaciones desde su construcción. Entre 1523 y 1535 se construyó la torre y se elevó en algunas hiladas la fachada. Y a finales del siglo XVI comenzó a construirse una suntuosa fábrica alrededor del templo ya existente, sufragada por Don Antonio Raya –Obispo de Cuzco, nacido en esta parroquia en 1536–, que no llegó a terminarse. Los restos de este proyecto han quedado como patio.

La fachada principal, construida en mampostería, tiene ventanas abocinadas. Tuvo que ser elevada para resolver los problemas de empujes de la cubierta. La portada, un cuerpo saliente de sillería con tejaroz, es del siglo XIII, de estilo románico tardío, y perteneció a otro templo desaparecido. Abre vano de arco apuntado con archivoltas: la interior está decorada con cabezas, palmetas y acantos; las del medio son lisas; y la exterior lleva cardinas, al igual que la imposta. Descansan sobre tres columnas con capiteles de decoración vegetal y fuste liso. A la izquierda, en uno de los sillares, se aprecia una cartela con caracteres góticos.

La torre es de sillería, con planta cuadrada, zócalo resaltado y molduras que la dividen en tres partes. En las esquinas de la segunda se encuentran dos escudos del Obispo Merino con capelo y borlas, y en el tercero, columnas corintias adosadas a las esquinas, con gárgolas, y vanos de medio punto para cobijar las campanas. Se remata con cornisa.

El interior es del siglo XV, de estilo gótico-mudéjar. Tiene planta basilical con tres naves, divididas por catorce columnas con plinto, fuste de tambores y capitel con equino, decorado en las esquinas por mocárabes, y dos pilares cuadrifolios, con capiteles ornamentados con hojas, que sostienen arcos apuntados de junta vertical. Sobre ellos, en madera, está la cubierta a dos aguas, con armadura de par y nudillo, y decorada con grecas, estrellas e inscripciones góticas policromadas. Tres bóvedas de ladrillo, también mudéjares, cubren la cabecera. En el muro de la Epístola hay dos capillas de arcos apuntados; y en el del Evangelio cuatro arcos, también apuntados, con vidrieras emplomadas, que se abren a la ampliación renacentista que rodeaba el templo por tres de sus lados, de la que sólo se conservan los muros de cerramiento.

Tres retablos barrocos de diferente factura adornan el paramento del Altar Mayor. En el central está ubicado el Cristo de la Humildad, una talla manierista procesional, de finales del siglo XVI o principios del XVII, que se atribuye a Pablo de Rojas. Otras piezas de interés son: una Inmaculada de la escuela granadina de la segunda mitad del siglo XVI; un cuadro de la Presentación de las reglas de la Compañía, obra del siglo XVIII atribuida a J. del Prado; un Cristo de la Columna de Amadeo Ruiz Olmos, tallado en la década de 1940; y un Crucificado renacentista de la escuela giennense.

Sobre la puerta de la sacristía se sitúa un relieve renacentista en mármol, ovalado, con Nuestra Señora del Val de Haro –madonna de la Asunción entre rayos y cabezas de querubines italianizantes–, que procede de la desaparecida iglesia de Santa María de Gracia. Y en el interior se conserva una custodia de templete renacentista, de plata sobredorada con esmaltes; otra custodia tipo sol del siglo XVIII; un medallón barroco de finales del siglo XVII, representando nuevamente a Nuestra Señora del Val de Haro; y un copón granadino del siglo XIX; además de un interesante archivo histórico.