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San Francisco s/n, Baeza
San Francisco s/n Baeza

(SS. XVI-XVII, Bien de Interés Cultural)

La iglesia del Antiguo Convento de San Francisco, declarada Monumento Nacional, se comenzó a construir en 1540 a expensas de Don Diego Valencia de Benavides y su esposa, quienes decidieron hacer de este templo su lugar de enterramiento. Y las obras empezaron precisamente por su Capilla Mayor, situada en la cabecera de la iglesia, que habría de ser la Capilla funeraria de los Benavides. La concepción y ejecución de esta capilla mayor se deberá al gran Andrés de Vandelvira, uno de los mejores arquitectos del Renacimiento español, mientras que el resto de la iglesia, es decir, el crucero, la nave y la portada, es posterior, siguiendo ya un estilo herreriano en la transición del siglo XVI al XVII. A principios del siglo XIX un terremoto arruinaría en parte este templo.

La portada principal semeja en su conjunto un arco de triunfo. Consta de un gran arco de medio punto flanqueado por dos pares de pilastras, entre las que se abren hornacinas con tímpanos avenerados. El entablamento superior está rematado por cuatro flameros y sobre él se situaba un gran frontón con un óculo en su tímpano, que se vino abajo a principios del siglo XX. Este gran arco cobija a su vez otro conjunto arquitectónico: una puerta de medio punto entre columnas toscanas pareadas, con cartelas en las enjutas, y sobre ella un gran relieve escoltado por los escudos de los fundadores y coronado por un gran medallón, entre cartelas, con la imagen de la Virgen. El relieve central representa el milagro de la impresión de las llagas de San Francisco, que aparece a la izquierda, arrodillado y extático. Detrás de él podemos ver otro fraile, compañero de oración, y a la derecha la iglesia de la Porciúncula, cuna de su vida religiosa, sobre la que se muestra la visión del querubín crucificado que tuvo el Santo.

La iglesia consta de una única nave con coro alto, cubierta con bóveda de cañón, a continuación un amplio crucero, cubierto con bóveda vaída, y finalmente la Capilla mayor como cabecera del templo. Si no podemos entrar en la iglesia porque la encontremos cerrada, también podremos ver esta capilla desde el exterior, rodeando el templo hacia la derecha.

La Capilla Mayor es la obra maestra de este templo. Sólo se conserva el lateral izquierdo y las capillas bajas del altar, pero, aunque le falta más de un tercio de su altura, es suficiente para que calibremos la grandiosidad del conjunto. Para ello sólo tenemos que saber que la estructura de este lateral se repetía en el lateral contrario y en el altar mayor, y que todo el conjunto estaba cubierto por una enorme bóveda vaída, de la que nos da sus dimensiones la estructura de acero que se le ha añadido en su restauración.

Vandelvira construyó esta Capilla, considerada un hito del Renacimiento andaluz, en sólo seis años, de 1540 a 1546. La concibe con planta cuadrada, y la comunica con la nave de la iglesia a través de un gran arco de medio punto, que repite en los otros tres lados. Entre estos cuatro grandes arcos y formando cada una de las esquinas, sitúa tres columnas corintias, con nichos verticales entre ellas. Lo amplio y elevado de estos arcos respecto a la planta de la capilla, fuerza a Vandelvira a adelgazar extremadamente las columnas, que no guardan la proporción entre altura y grosor que estipulan los cánones clásicos. A partir de aquí, el mayor acierto de Vandelvira consistió en concordar esta estructura arquitectónica, dada por la secuencia de las columnas, con la bóveda de la capilla. Para ello construyó una gran bóveda vaída sobre cuatro arcos cruzados, que en lugar de arrancar de las cuatro columnas de las esquinas, arrancaban de las ocho columnas que enmarcaban los arcos laterales, tal y como reproduce la estructura de acero que hoy vemos, de forma que estos cuatro arcos laterales hallaban plena correspondencia con los tímpanos de la bóveda y con los arcos cruzados.

El arco lateral conservado cobija un magnífico retablo renacentista en piedra. En la parte inferior se abren tres nichos funerarios para sepulcros entre columnas corintias: uno central con arco de medio punto, ángeles en las enjutas y un relieve del Salvador en el tímpano, y dos laterales más bajos y rectangulares, con una hornacina en su interior. Sobre estos dos nichos laterales se sitúan dos espléndidos relieves representando la Adoración de los Reyes, a la izquierda, y la de los Pastores, a la derecha. Preside el retablo un gran escudo del fundador, sobre un manto ducal que recogen dos guerreros romanos. Y a los lados aparecen dos cartelas enmarcadas por molduras, sobre las que se recuestan dos parejas de figuras afligidas. Corona este retablo una ventana triple con forma de arco de triunfo.

La otra parte conservada son las tres capillas inferiores sobre las que se construyó el altar mayor. Se cubren con bóvedas de medio cañón, con casetones decorados con relieves de cabezas, y albergan tres nichos funerarios en su interior. La decoración escultórica de toda esta capilla se atribuye al gran escultor francés Esteban Jamete, quien en estos años estuvo trabajando, también para Vandelvira, en la Capilla del Salvador de la vecina ciudad de Úbeda.

Del resto del antiguo convento, aparte de esta iglesia, sólo se conservan la portada y el claustro, integrados hoy en el restaurante situado a la izquierda de la fachada de este templo. El claustro está formado por una galería inferior de arcos de medio punto sobre pilastras y una superior con ventanas.