Verificado


Plaza de Santa María s/n, Baeza
Plaza de Santa María s/n Baeza
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(SS. XI-XVI, Bien de Interés Cultural)

Según la tradición en el mismo lugar que ocupa hoy la catedral hubo un templo pagano y luego cristiano, sobre el que posteriormente los musulmanes edificaron la mezquita mayor de la ciudad. En 1147 Alfonso VII, tras una primera conquista, la convirtió al culto cristiano bajo la advocación de San Isidoro. En 1227, con la conquista definitiva de la ciudad, Fernando III le añadió el título de la Natividad de Nuestra Señora. Son muchas las transformaciones que desde entonces hasta hoy ha sufrido este templo, pero es a lo largo del siglo XVI cuando se realizan las intervenciones más relevantes, lo que le confiere un carácter esencialmente renacentista. En 1931 fue declarado Monumento Nacional.

El templo durante la Edad Media no sería sino una adaptación de la antigua mezquita para su nuevo uso como catedral. Pero ya en el siglo XVI, en concreto a partir de 1529, se inicia sobre él la construcción de una nueva iglesia de tres naves con pilares góticos y bóvedas de crucería. Sin embargo cuarenta años después, en 1567, se desploma la nueva fábrica, quedando sólo en pie los dos primeros tramos de la cabecera, que han conservado hasta hoy sus bóvedas góticas. A partir de este momento será Vandelvira quien proyecte su reconstrucción siguiendo ya el nuevo estilo renacentista. A su muerte Francisco del Castillo, Juan Bautista Villalpando y Alonso Barba, principal discípulo de Vandelvira, continúan y dan fin a la obra en 1593. Por tanto todo el conjunto, salvo algunos elementos aislados, como el alminar musulmán o la Puerta de la Luna, se construyó en el siglo XVI.

La fachada principal

La fachada principal de la catedral se levanta sobre una gran lonja. La preside una monumental portada construida en 1587 según diseño de Villalpando. La puerta, adintelada, aparece flanqueada por pilastras pareadas con capiteles corintios y hornacinas entre ellas. El cuerpo superior, entre pináculos y otras dos pilastras iguales, ostenta un hermoso relieve de la Natividad de la Virgen, advocación de esta catedral, inspirado en un dibujo del pintor italiano Zuccaro.

La parte de la fachada situada a la izquierda de la puerta, con ventanas renacentistas de medio punto y contrafuertes con remates flamígeros, es de la primera mitad del siglo XVI y se corresponde con los dos tramos góticos de la cabecera conservados. La parte derecha de la fachada es un antiguo muro reforzado, donde podemos contemplar, cegada y contigua a la actual, la antigua puerta gótica. Presenta un arco apuntado de puntas de diamante y cobija una hornacina renacentista con una graciosa escultura de la Virgen con el Niño. Las cuatro ventanas serlianas superiores, que son ventanas triples con dos huecos laterales adintelados y de medio punto el central, son del último cuarto del siglo XVI.

En la esquina derecha se levanta la torre. Sobre el primer cuerpo musulmán se levantó otro a finales del siglo XIV, que fue renovado por completo a mediados del XVI. La torre quedó entonces como hoy la vemos pero sin el último cuerpo con los ojos de buey, es decir, la cúpula descansaba directamente sobre el cuerpo octogonal de campanas. En el siglo XIX un rayo arruinó este campanario, y fue reconstruido posteriormente, añadiéndosele entonces el tercer cuerpo que hoy vemos.

Puerta de la Luna

Nos encontramos ante el resto más antiguo de la catedral, puesto que parece que el cuerpo inferior de la torre es el alminar de la antigua mezquita, construido alrededor del siglo XI. Al lado podemos contemplar la Puerta mudéjar de la Luna, del siglo XIII, con un arco de herradura lobulado y ligeramente apuntado. Sobre ella se abre un hermoso rosetón gótico, del siglo XIV, coronado por una lápida sepulcral con la efigie de San Pedro Pascual. Este santo mártir, que era obispo de Jaén y Baeza, fue capturado por los musulmanes y degollado por el rey de Granada Muley-Mahomad en el año 1300. El obispo fue sepultado tras esta lápida y posteriormente sus restos se guardaron en un baúl que se encuentra hoy en el altar mayor de esta catedral.

Puerta del Perdón

La Puerta del Perdón da acceso al claustro de la Catedral. Es una puerta gótica de finales del siglo XV de doble arco: el superior conopial rematado en florón y el inferior cortinado. En la clave, entre los dos arcos, hubo una hornacina, hoy desaparecida. Enmarca este doble arco un tímpano con arquillos conopiales lobulados, flanqueado, como el resto de la puerta, por dos haces de columnillas. Coronando esta fachada se asoma un valiente alero mudéjar con diez hiladas, siete de ladrillos rojos y blancos y tres de tejas.

El interior

El templo consta de tres naves. Sólo los dos primeros tramos de la cabecera se cubren con bóvedas góticas de crucería. El resto del templo es obra ya del genial Andrés de Vandelvira y sus sucesores tras el hundimiento que sufrió la catedral en 1567. Vandelvira aprovecha los pilares góticos pero les añade capiteles y entablamentos platerescos sobre los que levanta bellas bóvedas vaídas. De entre todas estas bóvedas destaca la del crucero, que aparece decorada con medallones policromados y los cuatro evangelistas en las pechinas. En este crucero es curiosa la solución dada al arco central de transición entre la parte gótica y la renacentista. Este arco no arranca directamente desde el entablamento, como ocurre con el resto de los arcos de la catedral, sino desde un nuevo friso con figurillas situado sobre él, que permite sustituir el antiguo arco apuntado por uno nuevo de medio punto.

Todo el recinto se nos muestra rodeado de capillas, casi todas de los siglos XVI y XVII. Entre todas ellas destacan la Capilla Dorada, a los pies de la iglesia, la Capilla Mayor, que preside la cabecera, o la sacristía, situada frente a la portada principal. A través de la sacristía también podremos acceder al claustro, donde se encuentra el valioso museo de la Catedral, e igualmente, por una puerta situada en los pies de la iglesia, podremos subir hasta la torre, desde la que obtendremos una excelente panorámica del Valle del Guadalquivir con Sierra Mágina al fondo. Finalmente, junto a esta puerta de acceso a la torre, no debemos dejar de contemplar la magnífica custodia procesional, una de las mejores de España.