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Pasaje del Cardenal Benavides s/n, Baeza
Pasaje del Cardenal Benavides s/n Baeza

(S. XVI, Bien de Interés Cultural)

Se trata de uno de los edificios más originales y valiosos del plateresco andaluz. Declarado Monumento Nacional, se comenzó a construir en la década de 1530, finalizándose en 1559. Este edificio, que alberga hoy el Ayuntamiento, fue la Antigua Cárcel y la Casa de Justicia de la ciudad. Por eso nos resulta curiosa su fachada, alegre, palacial y nada severa, en contraposición con el carácter penal y represivo de las instituciones que acogía.

La fachada consta de dos cuerpos separados por un entablamento. En el piso bajo se abren las dos puertas: la de la Cárcel a la izquierda y la de la Casa de Justicia a la derecha. La puerta de la Cárcel presenta un arco de medio punto con una artística clave. A los lados se sitúan dos cariátides sobre ménsulas, y en las enjutas dos cartelas con inscripciones en latín nos descubren quiénes son: la alegoría de la Justicia la de la izquierda, y la de la Caridad la de la derecha. Entre las dos puertas se abren dos delicadas ventanas con decoración plateresca. La puerta de la derecha, la de la Casa de Justicia, presenta un arco escarzano, entre dos columnas platerescas exentas, presidido por una cartela con una inscripción.

El piso superior nos ofrece cuatro balcones similares, y un quinto, a la derecha, fruto de una remodelación posterior e inspirado en ellos. Los cuatro balcones originales presentan una ordenación serliana, consistente en un arco de medio punto central y dos vanos adintelados laterales sostenidos por gráciles columnillas de mármol. Sobre ellos se abren parejas de óculos, que son verdaderos rosetones, y todo el conjunto queda enmarcado por pilastras y frisos ricamente decorados. Entre los dos balcones centrales hay un gran escudo de Felipe II con el águila de San Juan y restos de policromía, y a izquierda y derecha, respectivamente, los escudos de la ciudad y del Corregidor. Corona el edificio una extraordinaria cornisa de grandes ovas y rosetas, que se apoya, en un alarde de imaginación, sobre ménsulas con figuras, todas ellas diferentes, de niños, enanos, esfinges, quimeras, águilas, chivos alados, hojas de acanto, etc.

En el vestíbulo podemos contemplar el techo de yeserías renacentistas, y tres arcos de medio punto sobre columnas toscanas, con los escudos de la ciudad y de los Benavides en las enjutas. Detrás hay otra arquería de medio punto, de la que arranca una escalera imperial cubierta por una cúpula gallonada.

El salón de plenos se cubre con un bello artesonado renacentista policromado, con vigas que apoyan sobre ménsulas decoradas con animales fantásticos. Este artesonado se trasladó aquí en la Guerra Civil desde el Convento de San Antonio, situado a las afueras de la ciudad.